Pasaporte para un Artista: Muchos méritos y una localizada observación

pasaporte

Por Giuliana Borea

El concurso de Artes Visuales Pasaporte para un Artista, organizado por la Embajada de Francia en el Perú y la Alianza Francesa, va ya en su décimo sexta edición. Este concurso merece un gran reconocimiento por varios motivos. Pasaporte para un Artista ha logrado institucionalizarse en la escena del arte peruano y constituirse en un referente anual para los artistas jóvenes, quienes son convocados a participar, y para todos aquellos interesados en el arte contemporáneo en el Perú (otro caso excepcional es el Concurso Nacional de Artistas Jóvenes- Premio Cerro Verde). Esto cobra mayor importancia en nuestro país donde hay una carencia de premios, concursos y apoyos económicos para los artistas y el arte contemporáneo en particular. El Ministerio de Cultura y las Direcciones Regionales no han encontrado la forma de suplir las deficiencias de gestión en lo referente a lo contemporáneo, aunque hay que señalar que algunos pocos municipios van incorporando lentamente la gestión de manifestaciones contemporáneas (como la Municipalidad de Comas con FITECA, o la Municipalidad de Lima con la coorganización de la Bienal de Fotografía de Lima y Latidoamericano - aunque no ha cumplido aun la promesa electoral de relanzar la Bienal de Lima).

Pasaporte para un Artista además es un concurso descentralizado, que sin necesidad hoy de paternalismos de cuotas entre artistas de distintas regiones (ver los estatutos) los mejores trabajados presentados a nivel nacional son seleccionados por un jurado especializado, que en últimas ediciones ha contado también con especialistas de otras regiones del Perú. De esta manera, Pasaporte apuesta por la descentralización, aspecto que sigue siendo parte de una agenda pendiente en la gestión del arte contemporáneo. Una descentralización que pasa no sólo desde una acción de Lima hacia las regiones, sino de la necesidad de mirarnos y articularnos entre los distintos agentes y escenas artísticas del país. Grandes avances en esta dirección son las curadurías de Gabriela Germaná, Juan Peralta o Christian Bendayán, la labor de Micromuseo, o las labores de los Centros Culturales del ICPNA de Arequipa o Trujillo, mientras resulta aun escasa la proyección de galerías comerciales centradas en Lima en considerar la obra de artistas de otras regiones del Perú, aspecto que se evidenció en las dos ferias de arte llevadas a cabo en Lima en el 2013.

Participar y ser finalista en Pasaporte para un Artista ofrece además mayor visibilidad a la joven carrera del artista, y le otorga a los ganadores la posibilidad de viajar a Francia y entrar en contacto con otros artistas y agentes del arte, de participar del ambiente cultural francés, circular su trabajo, expandir sus redes, y también aprender otro idioma; es decir, los potencia en un mundo global donde la circulación no es igual y fácil para todos, y la cual no es promovida ni facilitada por las instituciones públicas culturales peruanas.

Dicho esto, tengo una observación hacia Pasaporte para un Artista. Esta observación no se refiere a la estructura del concurso, ni a las obras seleccionadas, ni a los modos de selección: es un llamado de atención a algo tan sutil como la información recogida en las cartelas que acompañan las obras en la exposición final en el Centro Cultural de la PUCP, y cuya forma viene repitiéndose desde ediciones anteriores. Es una objeción a la contextualización de ciertas obras y descontextualización de otras. En los rótulos que acompañan los trabajos de los artistas que son o residen en otras regiones distintas a Lima se consigna el título de la obra, el nombre del artista, la ciudad a la que pertenece o trabaja, técnica y materiales de la obra, dimensiones y año. Sin embargo, en el caso de los artistas limeños o residentes en Lima el dato del lugar no se incluye: Lima no es nombrada, los artistas no son “de un lugar”, solo son artistas.

pasaporte_cartelas_tabla

El mencionar la región de unos y no de otros es un problema que resuena en distintas esferas del mundo del arte. Las estrategias de descontextualizar y hacer “universales” o “globales” a unos, mientras se adjudican categorías de arte con segundos nombres y localizaciones a otros, no son exentas de prácticas de jerarquías y poder. El problema está en que posiblemente en el caso de Pasaporte para un Artista éste es un “detalle” que se ha ido pasando a los organizadores en las sucesivas ediciones de las exposiciones. Pero como sabemos son en esos pequeños detalles en los que se sigue reproduciendo distinciones y desigualdades en las prácticas de mostrar y representar. Mi localizada observación va entonces en la dirección de visibilizar y enunciar el lugar de los artistas que residen o trabajan en la capital, es decir, de consignar “Lima” en las cartelas, manteniendo así las mismas categorías de información para las distintas obras de la exposición. Lima, al igual que las otras regiones, es también un contexto local, tal como nos lleva a mirar con una lupa la segunda obra ganadora de Isabel Guerrero Encinas Scriptorium.

 

 

 

One thought on “Pasaporte para un Artista: Muchos méritos y una localizada observación

Responder a Ángela Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>