¿Desde donde miramos, cómo hablamos y dónde nos encontramos en los territorios- redes culturales?

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Linderaje de la comunidad de Chocco, 2007 (Fotografía: Giuliana Borea)

 ¿Desde donde miramos, cómo hablamos y dónde nos encontramos en los territorios- redes culturales?: Breves reflexiones sobre las redes, cartografías, topologías y los agentes culturales (*)

Por Giuliana Borea

Esta ponencia es una reflexión en proceso acerca de la ubicación de la mirada y el cuerpo para referirse, entender y gestionar las esferas - redes culturales. Particularmente busco incidir en las redes culturales no sólo como formas de conexión de lugares-prácticas-agentes pero como lugares per se y lo que ello implica para la gestión e imaginación. Asimismo busco analizar críticamente sobre la posición-experiencia-movilidad de los agentes en estas formas de conectar, gestionar y hacer de lo cultural. Iniciaré esta presentación repensando el ritual del Linderaje en comunidades cusqueñas para desde ahí generar un diálogo y discusión con la experiencia acerca de los Puntos de Cultura tomando como base las propuestas de Célio Turino y sus reformulaciones en otras regiones, con las prácticas de mapeo como modo de cartografiar los sectores- espacios culturales, y con más recientes perspectivas acerca de las topologías de la cultura.

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En algunas comunidades del sur andino en tiempo de Carnaval se realiza el ritual del Linderaje, de marcación de los Linderos o Colinda Mulluy. Como su nombre lo dice en este ritual los comuneros recorren las fronteras de la comunidad remarcándolas con su transitar, con su cuerpo y con los símbolos que llevan, a la vez que ellos se afirman como grupo. Asimismo, los comuneros refuerzan los hitos con mas piedras, ven en el terreno si se han producido invasiones, y eligen en este evento a sus autoridades tradicionales que son los varayoq. Los comuneros hacen referencia a la historia de su territorio, a las acciones de sus abuelos, y en algunos casos llevan sus mapas y documentos. Si bien estas fronteras ahora están demarcadas en el mapa, el recorrer las fronteras activa el territorio de una manera compleja haciendo a los participantes aprehender y aprender su territorio. El recorrer los linderos es un acto que confiere y transfiere conocimiento y emotividad sobre el territorio comunal. En su transitar los comuneros paran en ciertos puntos donde realizan pequeñas meriendas. Estos puntos son lugares importantes - significantes que interconecta no sólo la línea divisoria, sino los conecta con su geografía sagrada y con su pasado. En el punto mas relevante– que suele ser el cerro mas importante - se elijen a los varayoq o se hace una merienda especial.

Durante el 2000 y el 2001 realicé trabajo de campo en las comunidades cusqueñas de Ancaschaca, Checoperca, Coyllorpuquio, y Chocco del distrito de Santiago donde analicé las formas de construcción del territorio de estas comunidades a través del análisis del Linderaje y de documentos de archivo. Actualmente investigo sobre el arte contemporáneo peruano y las redes transnacionales de agentes culturales que promueven la circulación del arte. A simple vista podríamos decir que el Linderaje como ritual de fronteras, es la antítesis de las redes como mecanismo de interconexión. No obstante la aparente y real diferencia de temas, hay elementos sobre agentes, redes y espacios que resuenan simultáneamente en ambas investigaciones, y traigo a esta mesa una serie de reflexiones en proceso y preguntas– muchas sin responder- que espero ayuden ampliar nuestras aproximaciones teórico- prácticas sobre los modos de entender y ver la esfera y espacio de lo cultural. Incidiré entonces en cuatro aspectos.

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Elección de varayoq en el Linderaje de la comunidad de Coyllorpuquio, 2007 (Fotografía: Giuliana Borea)

El primer punto que quiero sugerir es repensar la espacialidad de las redes. Generalmente, las redes son percibidas como potentes motores de interconexión de agentes individuales, asociativos y/o institucionales, de proyectos y/o lugares; se suele visualizar las redes como puntos y vectores de unión que apuntan hacia uno o múltiples objetivos – direcciones – coordenadas - como la imagen del Encuentro Nacional. Sin embargo ¿son estos vectores de interconexión solo canales/ puentes/ uniones que unen y repotencian agentes y proyectos, o como podemos entender la espacialidad de las redes? Sugiero que las mismas redes, es decir, los mismos mecanismos de conexión, son en si espacios significantes y relacionales, es decir son “lugares” en el sentido de Marc Auge. La red no es un “No Lugar” – un espacio del anonimato que sólo está conectando lugares/ proyectos/ agentes concretos. La red es en si lugar real e imaginado, que a la vez repotencia a los agentes y lugar concreto de actuación. Basándome en las ideas de Arjun Appadurai sobre la imaginación social y de Alfred Gell sobre la persona distribuida o extendida (distributed person) pienso en la red como una esfera que se crea  mediante el encuentro concreto de los participantes, así como de la imaginación y la agencia extendida de estas personas o grupos a través de tecnologías de comunicación. Los agentes y proyectos interconectados se repotencian en la espacialidad de la red y al mismo tiempo impactan las subjetividades concretas. Es decir, no sólo es un trabajo de red, sino un lugar de red, un estar en red.

Un segundo punto que quiero abordar son las políticas y modos de interconexión en relación a dos aspectos. Por un lado, Lury, Parisi y Terranova en su texto del 2012 sobre topología culturales señalan que cuando se habla de red se invisibiliza a los agentes concretos, al cuerpo del actor. Esta invisibilización tendió a ser parte también de los primeros estudios de globalización que priorizaron las formas de circulación, dejando pendiente la pregunta dónde y quienes realizan este trabajo global, que es el giro importante de los trabajos de Saskia Sassen. Entonces ¿cuáles son los agentes concretos que conforman las redes no solo de manera enumerativa – por ejemplo, 60 asociaciones culturales- sino de manera densa? ¿y dónde están localizados? ¿cómo se articulan los componentes de la red? ¿cuál es la topología de las distintas redes? y ¿qué factores están dinamizando? Se hace necesario no perderse en la interconexión per se, sino preguntarse por las políticas y objetivos de la interconexión. Además, no habría que perder de vista las propuestas de Bruno Latour y Alfred Gell quienes señalan que la capacidad de actuar y de interconectarse no esta restringida a las personas sino también incluyen objetos, maquinas, espíritus, etc. Esta es una concepción que también la encontramos en el mundo andino y amazónico, y que nos podría llevar a mirar de una manera compleja cómo se constituyen las redes en las que participamos.

Por otro lado, uno de los mecanismos por los cuales las redes se refuerzan – podríamos decir hacen su linderaje- es en el encuentro físico de agentes en espacio/ tiempo real- como en estos eventos, foros, festivales y congresos. Ahí se aumentan intercambios, se discuten experiencias, planes y políticas. Ahí se conocen y reconocen a los actores concretos. No obstante, hay distintas posibilidades reales de flujo entre los actores de la red: hay agentes de gran movilización y otros de menor. Hay agentes que cuentan con las facilidades físicas, económicas y de expertise para dar a conocer el trabajo de la red a la que pertenecen en otros foros, y a su vez integrar esta red a otras, produciendo tejidos a distintas escalas locales, nacionales y transnacionales. En este sentido, no hay que perder de vista las formas en que algunas redes están generando un tipo de gestor cultural transnacional y los aspectos que ello conlleva, como es el escuchar a la red hablar por un mismo agente o un grupo restringido de enunciantes. ¿Qué mecanismos se pueden generar para ampliar las voces de enunciación de las redes culturales en distintas conferencias y encuentros, tratando de cuestionar esa especie de turismo global académico, curatorial y de gestores en foros, encuentros o bienales que se va articulando como un modo de hacer y pensar lo cultural?

Un tercer aspecto que quiero discutir es el tema del mapeo. Este es una tecnología frecuente en que la esfera cultural es observada, hablada y definida. El mapeo de los sectores culturales, son una herramienta útil para comprender el espacio y accionar del sector cultural. Sin embargo, la mirada panóptica del mapeo -que implica visibilización para gestionar- no permite conocer bien los puntos de quiebre, estrategias, litigios, y maneras alternativas del quehacer cultural. En su tesis de maestría Mauricio Delfín se pregunta ¿Cómo a través del mapa y del mapeo se mira y crea un territorio – esfera, y se deja de mirar otros elementos? ¿Cuáles son las ideologías que modelan los mapeos?[1] Se hace necesario ampliar las formas de mapear mirando lo que ocurre en nuestras esferas culturales. La implementación de las cartografías culturales necesita ir de la mano con un fuerte conocimiento local de cómo se gestiona la cultura, despojándose de los lentes de mirar las esferas culturales desde modelos predeterminados y las ideologías económicas- políticas que ellos conllevan, para ser una metodología flexible que permita cartografiar los espacios y agentes culturales desde las opciones múltiples en que los distintos sectores trabajan lo cultural, expandiendo los marcos de referencia. Un avance en este sentido es el trabajo de Santiago Alfaro que recoge estas inflexiones o mejor dicho las formas de actuar desde lo local. (Y por lo que he escuchado en la mañana la Municipalidad de Lima viene haciendo un trabajo en este sentido también).

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Waylakas en el Linderaje de la comunidad de Coyllorpuquio, 2007 (Fotografía: Giuliana Borea)

Un cuarto y último aspecto. En una posición distinta al mapeo de la esfera cultural se ubica las propuestas trabajadas en el programa de Puntos de Cultura de Brasil con una metodología y epistemología propia. Quiero apuntar acá específicamente en la propuesta de Célio Turino y en las formas de devolver la emotividad a la mirada más abstracta del mapa. Es particularmente interesante el tipo de narración seleccionada por Turino para escribir el libro  Punto de Cultura: el Brasil de abajo hacia Arriba que es fundador de una política y teoría. Pero más aun de una sensibilidad. Turino describe sus traslado, recorridos y contacto directo con los agentes y proyectos. En su transitar va descubriendo un quehacer cultural local que busca abrir paso en las políticas culturales pero respetando el protagonismo de las comunidades y reformulando los discursos del quehacer cultural. Cito a Turino:

La conquista plena de derechos y la inclusión en el dialogo cultural son esenciales; pero circunscribir al Punto de Cultura a la dimensión de la ciudadanía o de la cultura popular es una reducción. Mas graves son los discursos fáciles de la "inclusión cultural" o de la "inclusión social por medio de la cultura", Punto de Cultura actúa con cultura popular, inclusión social y tiene un claro papel en la ciudadanía, pero él es, sobre todo, un programa de cultura. Cultura como interpretación del mundo, expresión de valores y sentimientos. Cultura como inter-comprensión y aproximación. En este sentido seria mas apropiado clasificar la acción del Punto de Cultura en el campo de la ética. (Turino 2011: 81, resaltado es mío).

El optar por incorporar a nuestra gestión cultural peruana un modelo que proviene del Brasil, de la región, requiere igual revisar el modelo y trabajar con los agentes locales, y mas aun con el conocimiento local (no solo de comunidades, sino de ciudades, de migrantes, de pequeños y grandes empresarios, de elites locales, etc.). El uso del quechua en el programa peruano es una ligera forma de darle un matiz local, ¿pero es esto suficiente? Si algo fue revolucionario en el proyecto de Turino fue justamente estar parado en nueva plataforma de entrada, en una nueva epistemología cultural donde se descartaba mirar los puntos de cultura prioritariamente desde el discurso de la inclusión social que es un bagaje conceptual proveniente de otras formas de hablar de lo cultural[2]. Si revisamos la página web del Ministerio de Cultura sobre los Puntos de Cultura algo parece dislocarse: se retoma un modelo, pero no la ideología política y el sentimiento en el programa[3]. Un sentimiento – emotividad que pasa por estar en el lugar y aprehender las complejidades del quehacer cultural desde los de abajo (y desde los de arriba también) para generar políticas culturales acordes.

Me gustaría terminar esta reflexión abierta y en proceso trayendo la importancia de la imaginación y de la exploración a través de la noción de cartografía de Deleuze y Guattari. La manera en que ellos definen “cartografía” se opone a las prácticas de trazar. Para ellos trazar implica estudiar lo que ya esta ahí, reproduciendo un mundo que ya existe. Mientras su idea de “cartografía” en vez de registrar direcciones fijas genera nuevas miradas, territorios y entradas. Es un acto creativo que implica exploración y descubrimiento. Termino preguntándome ¿Como repensar las miradas y formas de hablar sobre lo cultural y los espacios de lo cultural desde nuestras experiencias, conocimientos y sueños? ¿Cómo aprender a mirar y gestionar nuestra topologías culturales viendo lo que ya existe en gestión local y a la vez permitiendo mayor creatividad e imaginación de las propuestas teórico-prácticas de hacer gestión?

 

* Ponencia presentada en el Encuentro Nacional de Cultura 2013 en la Mesa: Redes y Topologías Culturales. Cusco – Perú, Viernes 09 de agosto 2013.

Bibliografía referida:

ALFARO, SANTIAGO. 2009. Economía y cultura de la música andina en Lima Metropolitana. Tesis de Licenciatura en Ciencias Sociales, Pontificia Universidad Católica del Perú.

APPADURAI, ARJUN. 2004. “The Capacity to Aspire: Culture and the Terms of Recognition”, en Culture and Public Action, V. Rao y M. Walton (eds.) Stanford University Press.

____. 2013. The Future as Cultural Fact: Essays on the Global Condition. Verso.

AUGÉ, MARC. 1993. Los "no lugares". Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa.

BOREA, GIULIANA. 2001. Ocupación y afirmación del territorio. Estudio en cuatro comunidades campesinas del distrito de Santiago- Cusco, Tesis de Licenciatura en Ciencias Sociales – Pontificia Universidad Católica del Perú.

____. 2001. “Ritual de los linderos: limitando y recreando el grupo y su territorio”, en Anthropológica 19: 347-363.

____. 2008. “Las autoridades tradicionales del distrito de Santiago del Cusco: territorio, memoria y ritual”, en H. Araujo (ed.) Los Andes y las Poblaciones Altoandinas en la Agenda de la Regionalización y la Descentralización, pp. 207-222. Lima: Concytec.

BRITISH COUNCIL. 2010. Mapping the Creative Industries: A Toolkit. London: The British Council.

DÁVILA, ARLENE. 2012. Culture Works. Space, Value and Mobility across the Neoliberal Americas. New York: New York University Press.

DELEUZE, GILLES y FELIX GUATTARI. 1987. A Thousand Plateaus. University of Minnesota.

DELFÍN, MAURICIO. 2011. The Apparatuses of Culture: Cultural information Systems, technologies of government and the political economy of culture in Latin America, Tesis de Maestría en el Departamento de Media Culture and Communication, New York University.

ELLIOTT, PAUL. 2012. Guattari Reframed: Interpreting Key Figures for the Arts. I.B. Tauris.

GELL, ALFRED. 1998. Art and Agency. An Anthropological Theory. Oxford: Clarendon Press.

LATOUR, BRUNO. 1993. We Have Never Been Modern. Harvard University Press.

LURY, CELIA, LUCIANA PARISI y TIZIANA TERRANOVA. 2012. “Introduction: The Becoming Topological of Culture”, en Theory Culture Society 29: 3.

SASSEN, SASKIA. 2000. The Global City: New York, London, Tokyo. New Jersey: Princeton University Press.

_____. 2002. “Introduction. Locating Circuits on Global Circuits,” en Sassen (ed.) Global Networks, Linked Cities, pp. 1-36. New York: Routledge.

THROSBY, DAVID. 2001. Economics and Culture. Cambridge University Press.

TURINO, CELIO. 2011. Punto de Cultura. El Brasil de abajo hacia arriba. Secretaria de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín y Tragaluz editores S.A.

YÚDICE, GEORGE. 2003. The Expediency of Culture: Uses of Culture in the Global Era. Durham: Duke University Press.



[1] Desde fines de 1990 los gestores culturales, economistas y otros se han aproximado a la cultura en términos de “industrias creativas” y su impacto económico – medido por indicadores- en la ciudad, el estado y el mercado global (ver Throsby 2001, British Council 2010). El valor de la cultura es visto de manera instrumentalizada. La cultura es llamada a contribuir con el crecimiento económico, generar trabajo, promover derechos interculturales e inclusión social, entre otros. Como revelan G. Yúdice (2003) y A. Dávila (2012), este rol expandido de la cultura es central de las estrategias neoliberales. Para ser financiado, el trabajo cultural debe estar enmarcado en estos términos económicos, limitando la esfera de lo cultural y la imaginación. Ha ocurrido un cambio drástico: desde el arte como esfera de contemplación – pensado como aspecto separado de la esfera social- al arte y la cultura “como recurso” que necesita ser gestionada (Yúdice 2003) y en muchas ocasiones protegida a través de derechos de autor.

[2] Y hago un paréntesis, hoy muchas veces el binomio “desarrollo e inclusión social” tiende a hacer un concepto hueco y manipulado para promover intereses privados sobre colectivos, como queda claro en los considerandos del problemático DS N° 054-2013-PCM.

[3] En la página web del Ministerio de Cultura del Perú: “El Programa Puntos de Cultura es una iniciativa inspirada en el programa brasilero del mismo nombre que ha permitido, en ese país, el impulso y fortalecimiento de más de 3,500 organizaciones culturales que trabajan con poblaciones vulnerables a través del arte y la educación, contribuyendo a la inclusión social, la difusión de sus expresiones culturales y el empoderamiento ciudadano. En febrero 2011, el Ministerio de Cultura del Perú, en alianza con un significativo número de organizaciones culturales, inició el proceso de articulación de la Red de Puntos de Cultura con el fin de fortalecer las iniciativas culturales ya existentes y que han demostrado aportar significativamente a la inclusión y ciudadanía”. (la cursiva es mía).

 

 

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