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[Descarga Documento "11 Retos", PDF -12 páginas]

En el 2010, a través de la Ley 29565 – Ley de creación del Ministerio de Cultura – el Estado peruano optó por elevar el rango de la institucionalidad cultural dentro de la administración pública. Sin embargo, durante el gobierno de Alan García la decisión no vino acompañada de un esfuerzo por transitar hacia una nueva generación de políticas culturales. Las artes y la cultura continuaron siendo abordadas mediante enfoques conservadores y patrimonialistas, con presupuestos exiguos, una reducida planificación, amplio personalismo y muy escasa descentralización.

Desde que el presidente Ollanta Humala asumió el poder, siguen sin haber muestras de una voluntad política que se incline por otro camino. La actuación del nuevo gobierno en la gestión del sector cultural ha sido hasta ahora bastante discreta, por decir lo menos. El Ministerio es quizá el de menor impacto público y no ha logrado revertir la subestimación general de la cultura como factor de desarrollo.

En el discurso de asunción de mando, el Presidente mencionó ocho veces la palabra “cultura” pero sin hacer propuestas ni formular metas concretas sobre el sector. Situación similar sucedió con el ex Primer Ministro Salomón Lerner en la presentación del Gabinete ante el Congreso, donde salvo por una alusión aislada, la cultura no fue considerada un tema prioritario dentro de la nueva agenda del Poder Ejecutivo. Por su parte, la ex Ministra Susana Baca demostró no tener un conocimiento claro de las problemáticas del sector, tampoco una articulación con el mismo y menos aún, un discurso que posicione a la cultura como agente central en la construcción de ciudadanía y en la generación de pensamiento crítico.

En parte, todo ello explica los limitados alcances que el Ministerio ha tenido en estos meses, las infructuosas gestiones para conseguir más presupuesto para el 2012, la promoción de un conjunto de actividades que no responden a una planificación anual y la ausencia de una orientación clara hacia la cual deben dirigirse la mayoría de acciones del Ministerio.

En este escenario, creemos que son ONCE los retos que el gobierno actual requiere enfrentar para posicionar el Ministerio de Cultura a las demandas locales y a los estándares internacionales en materia de gestión y política cultural. Aunque estos retos no profundizan en las problemáticas específicas de cada uno de los sectores del arte y la cultura, sí abordan aspectos transversales a los mismos que hasta el momento no han recibido una atención clara ni explícita. Ello, a pesar de ser elementos imprescindibles para el desarrollo de políticas culturales.

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